La apertura de las piscinas enfrenta a vecinos y administradores de fincas

La ‘nueva normalidad’ viene cargada de condicionantes, y el verano se presenta complicado para las comunidades de vecinos, que podrían ver como su tan ansiada piscina se mantendrá cerrada durante los meses más calurosos del año.

Según el Colegio de Administradores de Fincas de Madrid (CAFMadrid), cerca de 6.000 piscinas están preparadas para abrir en las comunidades de propietarios madrileñas, lo que supone la mitad del total de residenciales con piscina registradas en la región.

En este sentido, no todas las comunidades podrán estrenar su temporada de verano porque no pueden garantizar el cumplimiento de las normas para la apertura de las piscinas comunitarias establecidas en la Orden Ministerial SND/414/2020, de 16 de mayo, así como las recomendaciones realizadas por la Comunidad de Madrid, al pasar a la Fase 2.

La Orden exige la aplicación de medidas higiénico-sanitarias como realizar labores de limpieza tres veces al día en el recinto, y de desinfección dos veces diarias, coincidiendo entre los turnos de baño. También es obligatoria la contratación de personal auxiliar para que realice un control de acceso a la piscina y no permita que se supere el aforo máximo del 30%.

Además, los usuarios que puedan acceder al recinto deberán desinfectarse las manos a la entrada y salida del mismo, utilizar las papeleras para el material desechable y realizar la limpieza de calzado a la entrada, o bien utilizar un calzado diferente para acceder a la zona de baño.

Otra medida que contempla la orden ministerial es que se garantice la distancia de seguridad de “al menos” dos metros, dentro y fuera de las instalaciones, incluso durante el baño. Por su parte, desde el Ministerio de Sanidad recomiendan no colgar las toallas en las vallas, y desinfectar las tumbonas antes de sentarse.

MÁS RECOMENDACIONES

La orden ministerial también detalla que el acceso al agua solo se podrá realizar a través de las escaleras, preferiblemente una de ellas, para facilitar el control siempre que no ocasione aglomeraciones. Y queda prohibido acceder de otra manera (tirándose de cabeza, saltando…) para evitar salpicaduras al resto de usuarios.

Asimismo, el borde de la piscina (andén perimetral) se utilizará para el acceso y la salida de los usuarios de la piscina, no pudiendo permanecer en él sentado, por ejemplo.

En cuanto a los objetos personales, incluida la toalla, deberán permanecer dentro del perímetro de seguridad, y no está permitido el uso de colchonetas, balones…, ni accesorios o elementos que generen salpicaduras.

Por último, no se podrán utilizar las duchas de los vestuarios, siendo preferible ducharse en casa. En cuanto a las recomendaciones para la seguridad de los usuarios, se insiste en el uso de mascarilla, aun cuando se respete la distancia de seguridad. Además, se aconseja la utilización de gafas para el baño, incluyendo las que protegen las fosas nasales o máscaras de buceo.

SOBRECOSTE PARA LOS VECINOS

Según los datos de CAFMadrid, calculan un sobrecoste de un 50% de media en la partida correspondiente a la temporada de piscina con respecto al año anterior en las comunidades que abran finalmente estos recintos, debido a la aplicación de las medidas higiénico-sanitarias y a la contratación de personal auxiliar.

En este sentido, hay que recordar que el socorrista no está obligado a realizar las funciones de control de acceso o la desinfección que exige la orden ministerial. Así, los vecinos deberán contratar a una segunda persona encargada de velar por el cumplimiento de esta normativa, o bien, negociar con el socorrista por si accede a realizar estas tareas.

Isabel Bajo, presidenta de CAFMadrid, insiste en que “aunque es difícil aplicar las normas de la Orden Ministerial en las piscinas comunitarias, los administradores de fincas estamos trabajando para que su apertura sea posible con los menores costes para su aplicabilidad en las comunidades de propietarios”.

De hecho, este sobrecoste enfrenta a los vecinos ya que, unos apuestan por soportar esta derrama y disfrutar de la piscina, mientras que otros vecinos prefieren mantener cerrado el recinto ante las medidas restrictivas.

Además, a esta situación se le suma que los vecinos aún no pueden celebrar las clásicas reuniones vecinales, ya que la Fase 2 delimita a 15 personas las juntas. Así, de forma telemática, o por correo ordinario, es muy complicado llegar a un acuerdo.

Por otro lado, la limitación del aforo al 30% genera controversia. Nunca llueve a gusto de todos, y el consenso vecinal es complicado. Ante la obligación de realizar turnos y horarios de baño, las comunidades de vecinos ya barajan algunas fórmulas con el objetivo de poder disfrutar todos de la piscina, en diferentes horarios durante el verano.

En concreto, se pueden realizar turnos rotativos entre los portales, y cada uno de ellos puede disfrutar de la piscina durante determinadas horas al día, o bien se lleva a cabo la división de los vecinos entre días pares e impares, pero estas fórmulas dependen del número de vecinos que conformen la comunidad.

Pero lo que deberán tener en cuenta los vecinos es que la orden establece que, en cuanto a los horarios y turnos de baño, es importante no hacer uso de la instalación durante las labores de limpieza y desinfección.

PLAN ‘B’: PISCINA DESMONTABLE

Ante la incertidumbre de la apertura de las piscinas públicas y privadas, desde CAFMadrid alertan de la proliferación de piscinas desmontables en terrazas o azoteas, que supone un riesgo para los vecinos ya que pueden producirse daños en las estructuras de los edificios.

De hecho, antes de instalar una piscina de estas características, “el propietario debe encargar un estudio firmado por un técnico competente, en el que se garantice la correcta instalación. También sería muy aconsejable contratar un seguro de responsabilidad civil que cubra posibles accidentes o daños”, recomiendan desde CAFMadrid.

Según el decano del Colegio de Arquitectos, Aparejadores y Administradores de Fincas de Málaga, Francisco Sarabia, una cubierta está preparada para soportar unos 200 kilos de peso por metro cuadrado, lo que equivale a una lámina de agua entre 10 y 20 centímetros de altura. “Si instalamos una piscina de un metro cuadrado y la llenamos con 50 centímetros de agua, duplicaría el peso que la estructura puede aguantar. Además, hay que tener en cuenta que estas piscinas se llenan hasta el metro o incluso más”, critica.

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